LORENZO D'ACOSTA
El presente L.P grabado para el sello Polydor cuenta con grabaciones que prácticamente son homenajes a sus músicos, por Ejemplo en la versión "Las Mariposas" están registradas muchas voces de grandes músicos. Juan Saravia - Fernando Hume (el tereso) - Yoya Martinez ( Los Valverdes)- Gilberto Guzman (El fatiga)- Carmelo Bustos ( saxofonista "Huambaly" aun en tocata) y tantos otros.
Música difícil de encontrar y aquí les dejo su link
(favor no vender esta música)
L.P Digitalizado en Marzo 2015 por Pedro Soto.
Lcarecords
LORENZO D'ACOSTA
Tras sus gruesos anteojos ópticos hay una bondadosa mirada de amistad y más allá en su corazón, está el hombre, el
amigo, el que ofrece su mano franca, el que siempre trata de compartir sus bondades y sus alegrías
con los demás.
Así es Lorenzo D’Acosta, un hombre que nació músico y gran
parte de su vida ha caminado sobre las sombras de la noche en las esquinas de
muchas ciudades, conversando una larga amistad que siempre le ha mantenido
abierta la cordialidad para recibir, a su vez, la oferta compensatoria a sus
desvelos.
En su voz vive el recuerdo de tantas noches. Eran otros
tiempos ¡Como brillaban las estrellas entonces!
En 1940 se presentaba por primera vez frente a su orquesta en la Boîte Boyarín,
con su Rítmica Saint Lorenz. Como Lady-Crooner
Mireya Latorre con el seudónimo de Dixie Lane.
¡Qué bien se vivía la noche!
La noche es joven, siempre ha sido joven. Los que envejecemos somos los
habitantes de la noche.
Para luego al tráfico; de allí al Club de la Cabaña de Lima
y a Radio Nacional. Regresa después de tres meses a Boîte África, luego al Tráfico,
al Olimpia. Todo este trajinar en el pentagrama lo heredo de su padre Manuel
D’acosta, que al igual que su hermano interpretaban esforzadas melodías en el
trombón. Lorenzo D’acosta es saxofonista
y clarinetista.
Avanzando en el calendario lo encontramos en los auditóriums
de Minería, Cooperativa y Corporación
cuando la televisión no les había quitado la sana costumbre de presentar números artísticos. En
el Carrera se enfrentó mano a mano con Xavier Cuja, que ya traía referencias
sobre sus cualidades por los artistas extranjeros que habían actuado en Chile. Hizo presentaciones en el Lucerna, Goyesca y
en las tres “parroquias” del negro Tobar, aquel que le puso conversación a la
noche y que hoy después de malos
negocios, ha tenido que abandonar sus noches negras.
Cuando la noche comenzó a acortarse y las madrugadas a a
llegar más tarde, Lorenzo también inició
su retirada. Permaneció 12 años
alejado del ambiente. Pero un día volvió apareció por las redacciones y todos
los periodistas de su tiempo ya no estaban y la nueva hornada no lo conocía.
Hubo de ser presentado de enseñar su currículo. Pero nada mejor
para ello que grabar un disco. Y como en
otros tiempos, el disco fue un éxito, un golpe a la catedra, como dirían los Hípicos.
Bajo el sello Polydor de la Phillips grabo LAS MARIPOSAS que disfruta de la primera sintonía en todos
los rankings de los Disc-Joey y que tenemos incluido en este larga duración que
lleva además otros memorables éxitos como “Vamos a Bailar” (guaracha) Pelao
cabeza tuna, (Chachachá); “Media Hora contigo” (bolero- mambo) “El comerciante”
y tantos otros.
En esta oportunidad canta Juan Saravia. El tiempo no
descompone la calidad, la enriquece. Y Lorenzo D’acosta le pone a este acierto
el toque preciso, la puntada magistral.
(Escrito por Mario Canepa Guzman en aquellos días de los 60)
Clarinetista y director de orquesta, Lorenzo D'Acosta fue uno de los chilenos que más hizo por los inicios de la música orquestada de baile en Chile. Durante los años '50, su big-band fue presencia estable en el legendario salón Goyescas (tal como las de Rafael Hermosilla y Federico Ojeda) y en otra serie de centros nocturnos, y en esa misma década estampó valiosas grabaciones para el sello Odeón.
D'Acosta tenía origen portugués y comenzó a trabajar como músico en los años '30. Según el cantante Humberto Lozán, el clarinetista fue quien logró que la música tropical en Chile «se pusiera pantalones largos». En una entrevista citada en el libro Historia social de la música popular en Chile, 1950-1970, el músico indica lo siguiente sobre sus inicios:
«No se podía vivir del jazz. Por eso me volqué al chachachá, al mambo, a la guaracha y al bolero. Lo tropical resultó un buen negocio. Cumplimos muchas temporadas en el Goyescas, en el viejo Tap Room, en el Casino de Arica, en el de Viña estuvimos once años, y en el Boyarín, que estaba en Ahumada […]. Debo haber grabado cerca de trescientos discos. Hacíamos un promedio de dos por mes».
(Web. Musica Popular)